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Estoy solo, el viento sopla en mis oídos, y estoy esperando la
orden de ataque por la emisora. Echando una ojeada al edificio, todo parece
estar en orden. Si no fuera por la docena de luces intermitentes de los
coches patrulla detrás mío y por ese misterioso silencio,
cualquiera diría que es un día normal... |
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